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Consejos prácticos

Persevera, ten paciencia... la dorada es un pez muy caprichoso e impredecible. Puedes pasarte un día entero sin una sola picada y en un solo momento doblar ambas cañas. La constancia es muy importante si queremos capturar un gran ejemplar de dorada.

• Siempre debemos prestar atención a comentarios de los pescadores de la zona, fundamentalmente en lo referente a los mejores cebos y lugares para su captura.

• Debemos tentar a las doradas en diferentes lugares hasta dar con su punto de paso. Muchas veces nos encariñamos con un lugar por las buenas pescas logradas en años anteriores. Sin embargo esto no quiere decir que dedicarle una temporada entera a pescar desde el mismo lugar nos va a dar un mejor resultado, ya que las doradas son impredecibles y sus hábitos siempre varían de año a año.

• Si usamos sepias o pulpos debemos asegurarnos de que sean frescos. La dorada como la lubina distingue a la perfección el producto fresco y no se acercará a comerse nada que haya sido previamente congelado. Tampoco deben ser lavadas nunca con agua dulce ya que eliminará propiedades tales como el olor o la baba característica que lo recubren.

• La presentación del cebo en fundamental si queremos obtener una buena captura. De nada sirve tener la mejor caña, carrete y aparejos si la carnada está mal presentada. El pez recelará ante una presentación poco natural.

• Tenemos la posibilidad de usar navajas y mejillones con o sin cáscara. Una buena opción consiste en vaciar varios ejemplares y anudarlos a un anzuelo con hilo elástico, para a continuación insertarlos entre dos conchas cerradas irregularmente, que queden medio abiertas, con hilo elástico o con gomas transparentes pequeñas (las que se usan en los aparatos de dientes). Se trata de un método ¡tremendamente efectivo!

• Usaremos cangrejos no excesivamente grandes y mucho mejor si están mudando de caparazón y por tanto son blandos al tacto. Siempre los despojaremos de sus pinzas (con el que podrían dañar la línea y de sus patas traseras para que no se puedan enterrar.

• En los días que todo falla, un buen truco es impregnar los cebos con aceite de sardina. Podemos probarlo con cangrejos, gusanos y navajas. Apesta pero es efectivo.

• Si encontramos algas en nuestro pesquero, trataremos de usar aparejos y plomos poco aparatosos que eviten roturas de línea y recogidas de algas. Reduciremos al máximo el número de aparejos en nuestra acción de pesca; emerillones y nudos son los puntos en los que se engancharán las largas ristras de algas. También es una buena opción decantarnos por montar una bobina de hilo trenzado en nuestro carrete para esos días en las que las algas impiden efectuar la pesca con normalidad. Y lo más importante, siempre mantener alto el puntero de la caña y la línea tensada por encima de las olas.

• Cuando capturemos una dorada en roquedos o muelles, tendremos especial cuidado con los enroques (las doradas tirán a muerte hacia abajo si observan piedras salvadoras). Por ello, en función del lugar, mantendremos siempre la línea tensa y una mínima recuperación del freno.

• Una picada típica de dorada es el destense. Muchos pescadores pierden piezas por no estar atento a las punteras y sus avisos a la contra. Una línea destensada es también un aviso de picada. Si estamos distraídos podemos hacer uso de unas prácticas alarmas de pesca que nos avisarán con su pitido intermitente y su luz de que la dorada está sacando hilo de nuestro carrete.

• Curiosamente muchos pescadores coinciden en que la marea con más actividad de las doradas es la bajamar, posiblemente porque es cuando la marea arrastra con menos fuerza y el caudal en el cual pueden nadar es menor. No obstante también se detectan un gran número de capturas con la pleamar y por tanto debemos concluir que el tipo de marea no es un factor determinante en la pesca de la dorada.

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